viernes, 29 de agosto de 2014

Cómo se siente cuando te rechazan

Como la sensación es bastante reciente, he decidido plasmarla por escrito para recordar cómo se siente cuando ya no la tenga que experimentar. Por lo menos durante un largo período de tiempo.

Cuando te rechazan de un trabajo, te sientes pequeña. Como han sido varios rechazos, al salir del encuentro, de la "conversación" te dices a ti misma es sólo una conversación más y lo más probable es que la "relación" no salga adelante. Pero sueñas. En secreto sueñas. Sueñas con crecer, sueñas con aprender, con conocer, con aportar, con que te digan lo que tienes que hacer y poco a poco lo vayas haciendo mejor. Sueñas con un día en el que puedas decir que estoy haciendo lo que realmente quiero en el lugar que realmente quiero. Sueñas con despertarte muy temprano para no llegar tarde, y sueñas en trabajar muy, muy duro para pagar ese préstamo que tienes en la espalda (y que taaaanto trabajo costó conseguir, y orgullosa dices: estoy pagando mi máster).

Te dicen, no te preocupes que te avisamos qué decisión tomamos, al final de un par de semanas tendrás el resultado. Y sueñas con recibir un llamada. Guardas el número en tu teléfono para estar lista, porque (obvio) te van a llamar por la mañana y lo más probable es que estés en el trabajo, delante de un montón de alumnos y sueñas y te imaginas el momento en el que te retiras un momento del aula y contestas la llamada. Seguro que será un lunes. Seguro.

Pero hoy es viernes. Dos días antes del lunes. Y no es una llamada. Es un mensaje. Es un correo electrónico. Una carta tipo y cuando ves el remitente de este correo ya sospechas cómo fue la cosa. Y ciertamente, hoy es viernes. No es lunes.

Y te preguntas ¿qué hice tan mal como para que me digan que no quieren contar conmigo? ¿Qué estoy haciendo tan mal para que ninguna de mis primeras opciones acepte por lo menos un mes de prueba? Y vas a formarte, te preparas, vas a talleres que te hablan del arte de hacer una entrevista, y cómo redactar el currículum (eso mismo que hice yo), y practicas, y escoges muy minuciosamente la ropa, y los zapatos, hasta el sujetador de la suerte (sí, hay un sujetador de la suerte). Y te acuestas a dormir la noche antes, tras una larga sesión de yoga y meditación, y te acuestas pensando "sólo es una conversación... sólo es una conversación" pero la verdad es que no es sólo una conversación. Para ti no es una conversación. Es un puto jodido sueño.

El problema conmigo es que he tenido mucho éxito en mi educación. Sí, lo digo así, soy una crack estudiando. Además, me gusta estudiar. Me gusta pasarme horas entre libros, leyendo, subrayando, resumiendo, escribiendo, me gusta aprender, me encanta, y además soy buena haciéndolo. Pero lo que nadie te dijo es que en el mundo real la ley de que "tras un gran esfuerzo hay una gran recompensa" no es verdad. Y que en el mundo real normalmente por hacer cosas buenas, y por ser amable, y por ser "responsable" y por ser atenta, y por ayudar, y etc. etc. etc. no te tienen por qué ocurrir cosas buenas. De hecho, no te tiene por qué ocurrir nada. Hay que tener suerte. Punto.

Y tuve suerte, porque me llamaron. Han sido dos jodidos años largos y difíciles, llenos de aprendizajes, oh, sí, aprendizajes. Eso decido llamarlos. Porque desilusión suena muy fuerte, y es muy negativo, y mejor usar un lenguaje positivo que me ayude a ver las cosas siempre bien. Pero sí, es desilusión. Es que no entiendes nada, porque trabajas muy, muy duro. Y sueñas en grande. Y está mal. Está muy mal soñar en grande. Porque eres pequeña, te sientes pequeña.

Y respondes el correo, agradeciendo la oportunidad y diciendo que "contéis conmigo para futuros procesos" porque nada mejor que además de cornuda, apaleada, pero ¿sabes qué? Es la verdad. Me gustaría, aún, hoy, sintiéndome pequeña después, tener la oportunidad trabajar con ellos. Porque esa empresa, precisamente esa empresa es como un sueño. No por lo que hacen (no me apasionan los tableros de madera especialmente) pero me encantaría formar parte de ese equipo que hace que todas las demás empresas quieran parecerse a ellos.

Esa es la cruda verdad de cómo se siente cuando te rechazan de tu trabajo ideal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario