martes, 22 de julio de 2014

Voy a cambiar el rumbo

Volviendo a casa del trabajo llegué a la conclusión de que tengo que compartir toda la información que poseo, porque al compartirla me siento más capacitada para ayudar a las demás personas.
Trabajo en una academia de formación aeronáutica en Santiago de Compostela, España. Y mi trabajo, aunque ecléctico y que abarca muchos temas, es fundamentalmente el de compartir conocimientos y de moldear a las personas. Yo misma lo defino así.

Me contrataron en primer lugar, gracias a una recomendación que le hizo mi antigua jefa de estudios (y amiga) a mi jefa actual y mi propósito principal era el de dar clases de inglés a un grupo de 25 alumnos. La primera sensación fue de que no iba a ser capaz de hacerlo, 
yo tenía experiencia (¿o antigüedad? 
ya hablaremos de esto en otro momento) dando clase de inglés a grupos reducidos y para exámenes oficiales de Cambridge (PET y FCE, sobre todo) que nada tiene que ver con enseñar a hablar en inglés. Así que me encargué de la formación de estas personas, e hice mi propósito el de que salieran de ese aula por lo menos entendiendo lo que decían.

La verdad es que los resultados fueron varios, y estuve ante alumnos que empezaron sin saber nada de inglés (que el examen inicial lo dejaron en blanco) y que terminaron sabiendo describir cosas, hablar de ellos mismo, de qué hicieron el fin de semana, lanzándose al vacío en una conversación simple y entendiendo cosas. Para mí, estas personas representaron un éxito personal (y me atrevo a decir que fueron bastantes). Otras a las que quizá no supe llegar, no supe cómo engancharlas y cómo ayudarlas a mejorar (porque eso es todo lo que podemos hacer como profesores, mostrar el camino, pero no podemos caminar por ti).

Pero reflexionando sobre el tema, y buscando información sobre el mismo, me puse a pensar ¿en qué se diferencian estos dos grupos de personas?

La profesora era la misma, la materia era la misma, el método que utilizaba era el mismo, la diferencia estaba en los alumnos, y me atrevo a decir que si tengo que señalar con el dedo aquello que los diferenciaba era la 
motivación 
de los unos para estar ahí los lunes a las 9:30 de la mañana y la falta de motivación de los otros para no hacer los deberes puntualmente. Era el de escoger entre unas actividades y no otras, y si encontraban "motivos" para la "acción", vamos, si tenían "motivacción".

Bueno, siguiendo con el tema principal, mi propósito en esta academia era el de dar clases de inglés, pero poco a poco fueron aflorando otras necesidades de los alumnos y de la academia hacia los alumnos que yo me vi en la posibilidad de cubrirlas. El primero de ellos fue el de dar clases de Factores Humanos en la Aviación, una clase en la que se concentran en 100 páginas mucha información sobre psicología (soy psicóloga, licenciada, por si no se me nota aún) y que yo me vi en la necesidad de aclararles, explicarles y "enamorarles" como me enamoró ella a mí (la Psicología, digo). 

Y pronto mi jefa me comentó que querían hacer un simulacro de entrevista de trabajo con los alumnos, y ahí ya salió mi vena de recursos humanos y dije "yo me encargo". Por supuesto, llevaba un tiempo trabajando en este equipo de trabajo y conocían mi forma de trabajar, así que me dejaron rienda suelta. Y no sé si he aprendido más yo que ellos, no sé si toda la información que he buscado ha sido más beneficiosa para ellos o para mí, si al final la que gana más es la que comparte más o la que recibe más, no sé.
Pero quiero cambiar el rumbo de este blog.
Ahora va a ser un blog de mi trabajo y de aquello en lo que me quiero profesionalizar.

La selección de personas.
Quiero compartir todo lo que sé.

Empezamos.

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